Castor en la orilla

Los señores de la cabaña y otros animales

Por fin se mueve algo en el brazo lateral del Danubio, tan tranquilo en otras ocasiones, a solo unos pasos del puente de la línea de metro U2. Segundos más tarde el señor de la cabaña, picado por la curiosidad, saca la cabeza del agua y se pone a investigar la zona; primero echa un vistazo para asegurarse de que su hembra y su retoño lo pueden seguir sin peligro alguno. El castor y su familia inician la aventura nocturna.

Unos 250 castores europeos se cuentan en Viena. “Viven en sus cabañas, que los no expertos tildan de montón de ramas y hojas de escaso interés”, cuenta Georg Popp, un experto fotógrafo de la naturaleza de origen vienés que, junto con su esposa Verena, ha creado el proyecto “Vida salvaje en Viena”. Ambos quieren llamar la atención sobre la importancia de la flora y la fauna urbanas con sus fotografías y reportajes. En el marco de un safari fotográfico urbano hemos podido comprobar su pasión por el trabajo y nos hemos echado a esperar el momento adecuado. 

Del agua al aire

Los castores no son los únicos animales que se han instalado en las aguas o sus alrededores. El mundo subacuático de Viena esconde más de una sorpresa. En la sesión fotográfica no solo aparecen peces, sino también tortugas de orejas amarillas y cangrejos. “No solo los animales en el agua son interesantes. También las tomas desde el agua permiten descubrir impresionantes perspectivas de la ciudad”, nos contó entusiasmado el fotógrafo cuando horas antes estábamos observando una colonia de garzas reales en el parque acuático del barrio de Floridsdorf. “Las garzas reales anidan incluso en el espacio urbano. Es bastante fácil conseguir buenas fotos de la construcción del nido, de las peleas por el territorio y de la cría de la nidada”, cuenta Georg Popp.

Roedor contra diente de león

Para poder tener ante la cámara uno de las 8.500 ardillas de tierra de Viena hay que ser algo más creativo. Georg Popp sabe cómo hacerlo: “La ardilla de tierra (spermophilus) es un roedor al que no le gustan las hierbas altas. Si se coloca un diente de león o una brizna de hierba ante su guarida, no tarda mucho en salir para roerlo y quitárselo de encima.” Estos graciosos roedores se encuentran especialmente a gusto en los jardines de flores de Hirchstetten. Ver saltar una familia de ardillas de tierra por entre los bancos y los visitantes no solo alegra la vista del fotógrafo.

Igual de encantadores son los conejos. Una respetable comunidad vive a orillas del Danubio, junto a las vías del tren de la transitada calle Handelskai. Eso sí, hay que tener un poco de paciencia a la hora de la observación, puesto que el conejo es un animal tímido.

El Cementerio central y los animales

A los corzos tampoco les gusta tener demasiado público. Sin embargo habitan en uno de los mayores cementerios de Europa, en la periferia de Viena, fieles al lema de “Viva el Cementerio central”, una canción del famoso cantautor austríaco Wolfgang Ambros. En el sector judío del cementerio, con sus lápidas en punta cubiertas por la hiedra, se respira un ambiente especialmente romántico. Y si de repente se siente uno observado por los ojos profundamente castaños de un corzo que aparece inesperadamente por entre las lápidas, la excursión ha sido un éxito rotundo, aunque una vez más hayamos apretado el disparador demasiado tarde.

Organizar un safari por la jungla urbana de Viena es una experiencia verdaderamente satisfactoria. Solo hay que mantener abiertos los ojos y las orejas y tener un poco de paciencia; así tendrá éxito esta aventura con castores, roedores y compañía.

Texto: Angelika Öttl

¡OJO!

Para ver muchas más impresionantes imágenes de animales salvajes consulte www.wienerwildnis.at

 

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