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Wolfgang Becker y Franz Risavy, carpinteros de la Konzerthaus de Viena
© WienTourismus/Gregor Hofbauer

Los carpinteros gemelos en la Konzerthaus

Estos dos hombres hablan con regocijo y orgullo sobre las actividades que desempeñan lejos de las candilejas. Y la verdad es que no tienen mucho que ver con la carpintería. Wolfgang Becker lleva casi 30 años en este oficio, y Franz Risavy más de 20. Los dos son los «gemelos de la Konzerthaus» y trabajan invariablemente mano a mano: «uno solo no da para colgar una puerta. Ni tampoco para levantar los bancos de la sala».

450 puertas y cientos de sillas

La Wiener Konzerthaus es un lugar en el que la variedad musical campa a sus anchas: en ella se oyen músicas que recorren todo el espectro que va desde la Edad Media hasta la actualidad, en un espacio donde la acústica es de primera y cuya espléndida arquitectura convierte la visita en toda una experiencia. Es normal que con el trajín del público se rompa algo, pero también pasa durante los ensayos. Y esa es la prioridad de estos dos carpinteros: reparar ventanas, puertas y suelos a partir de las 07:00 de la mañana. Y ello hasta el mismo momento en que empiezan los ensayos. Cuando además de eso se está grabando, lo único que hay que tener en cuenta es que no se debe molestar.

Además de hacer las reparaciones, el mantenimiento es otra cuestión importante. La Wiener Konzerthaus tiene más de 640 estancias, y cada año 450 puertas deben pasar una revisión de seguridad e incendios. Un caso para Becker y Risavy. Las sillas han de ser mantenidas y tapizadas; en las históricas salas se encuentran las sillas de la empresa Thonet, que datan de la inauguración del teatro en 1913. Y no solo son prácticas, sino que además cumplen una función acústica. La silla marca el ritmo, como reza el título del vídeo donde se puede conocer a nuestros carpinteros y a otras personas.

Piano de hielo

A Wolfgang Becker y Franz Risavy se les iluminan los ojos cuando hablan de sus proyectos creativos. Están llenos de ideas y experimentan incluso durante su tiempo libre. En su vocabulario no se oye la palabra «imposible». Dos historias particulares están relacionadas con el Wien Modern, el festival de música contemporánea: a algunos artistas se les ocurren las ideas más estrambóticas. Wolfgang Becker sonríe cuando empieza a contarnos una «historia interesante sobre el piano de hielo»:

«La idea era esta: colocar un piano en el escenario para la instalación de Georg Nussbaumer Viaje de invierno, llenarlo de hielo, tocarlo y oír qué salía según cómo estuviera el hielo. Si sonó bien o mal es algo que no sabemos. Son cosas interesantes para nosotros: el conocimiento sobre la estática está muy solicitado. Había miles de kilos de hielo encima. Cubrirlo con tablas, desenrollar película, poner un suelo óptico para el piano, achicar el hielo derretido...».

Wolfgang Becker e Franz Risavy in rapido movimento durante i lavori di costruzione della "Eine Winterreise" di Georg Nussbaum alla Konzerthaus di Vienna

La cabeza de toro en el taller

La segunda historia para Wien Modern del señor Becker: «un actor se puso a dar vueltas por la Gran Sala cargando la cabeza de un toro clavada en una barra y le daba golpes en el suelo. Se iba a cargar la cabeza del toro. Lo estaba viendo desde la galería, y por el sonido estaba claro que el suelo no iba a aguantar mucho más. La barra era fina, la cabeza del toro pesada... Estaba yo ahí sentado cuando de repente se partió: había atravesado el suelo. Eché a correr para hacer una reparación de emergencia. Ellos tenían que seguir ensayando. Entonces nos dimos cuenta de que había que cerrar las tres primeras filas, por los trozos de cráneo que habían saltado. En la carpintería, por cierto, hay una cabeza colgada».

Voyeurs

Los dos son personas queridas entre los compañeros.

«No venimos aquí a pasar el rato. Lo hacemos con corazón. Aquí vivimos momentos incomparables con los que otros solo pueden soñar. Es emocionante bajar del taller y escuchar a la Wiener Symphoniker tocar en directo. En esos momentos intentamos escuchar los ensayos. Solo hay que guardar silencio... Mientras uno curiosea sus diez minutos... Eso es algo que muy pocos pueden esperar de su trabajo. Especialmente no en una carpintería, ahí lo que se escucha es la radio. A veces también pasamos revista a las salas: inspeccionamos las sillas para ver si se mueven o tienen grietas. Cuando tocan el órgano, nos preguntan si nos moleta. Tenemos orejeras de carpintero que amortiguan bien el sonido del órgano. Van genial».

Al preguntarles por su relación con Viena, ambos responden que viven en los alrededores de la ciudad, pero que siempre les gusta volver. Wolfgang Becker vivió muchos años en Viena. Su rincón favorito: Schönbrunn, todo el recinto, el palacio, el parque, el zoológico. Sus recomendaciones son la reserva natural de Lainz y la Isla del Danubio. La Viena más verde. Y el agua excelente que sale directamente del grifo. El señor Risavy añade a esta lista los Palacios del Belvedere, porque lo cultural «tiene algo especial». Y no se le olvida nombrar algo líquido: el vino vienés, especialmente la variedad Gemischter Satz. Sobre los habitantes de la ciudad, su colega comenta esto: «creo que los vieneses son una especie peculiar. Un poco gruñones. Eso es así».

Konzerthaus de Viena

Lothringerstraße 20
1030 Vienna
  • Accesibilidad

    • Entrada principal
      • sin peldaños (Automatische Schiebetüre 140 cm ancho)
      • Rampa 435 cm largo
    • Plazas de aparcamiento Entrada principal
      • 2 Disponibles plazas de aparcamiento para discapacitados
    • Ascensor disponible
      • Puerta 90 cm ancho
    • Más información
      • Se permite la entrada de perros guía
      • Disponibles servicios con accesibilidad para discapacitados.
    • Ofertas especiales para discapacitados

      "Klangberührt": 4 inklusive Konzerte im Schubert-Saal, Empfohlen ab 16 Jahren
 https://konzerthaus.at/abonnement/id/2670

    • Observaciones

      All halls accessible via elevator, inner ramp.

      2 elevators from ground floor (door width: 90 cm, cabin depth: 190 and 140 cm, cabin width: 94 cm).

      Wheelchair seats: 18 in the Grand Hall, 6 in the Mozart Hall, 3 in the Schubert Hall and 4 in the Berio Hall. Seeing-eye dogs permitted (by prior arrangement).

      "Klangberührt": 4 inclusive concerts in the Schubert Hall, recommended for ages 16 and up: https://konzerthaus.at/abonnement/id/2670

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