Escalope a la vienesa
© WienTourismus/Paul Bauer

Cocinar como un vienés

La cocina vienesa es la única en todo el mundo que recibe el nombre de su ciudad de origen, y por un motivo: solo los vieneses cocinan así. Bueno, casi, porque la variada cocina vienesa debe una gran parte de su herencia a los Territorios de la Corona que componían el imperio hasta el siglo XIX y a otros países más.

Algunos de los platos típicos de Viena tienen un origen aún más remoto, como por ejemplo el Palatschinken, un tipo de tortita que ya consumían los romanos en la Antigüedad. Sin embargo, los crepes, las tortitas o los pasteles de huevo no están en absoluto anticuados. ¿Sabía que es así como se hace nuestro famoso aperitivo en la actualidad? Y es que es casi por arte de magia como, a partir de Palatschinken cortados finos, se hacen las espléndidas Frittaten.

Aperitivo: Frittatensuppe, sopa de Frittaten

Muy importante: hay que enrollar cada Palatschinke de forma individual y cortarlo en tiras parecidas a fideos para que las Frittaten salgan homogéneas. Una sopa clara ––suele ser una sopa de ternera–– con guarnición y ya tenemos una Frittatensuppe.

Plato principal: escalope a la vienesa

A los vieneses les encantan las sopas contundentes, lo que recuerda inmediatamente a la especialidad vienesa Tafelspitz, carne de ternera cocinada al estilo vienés. Sin embargo, hoy queremos presentar otro plato principal típico de días festivos: el mundialmente conocido escalope a la vienesa.

Ya antaño, tanto al joven emperador Francisco José como a su hermano Fernando Maximiliano les encantaba comer Schnitzel. La "invención" del Schnitzel data de la primera mitad del siglo XIX. Por aquella época se empanaba prácticamente todo, hasta el punto de que esta forma de preparación llegó a perfeccionarse.

¡Prohibido apretar! Solo se consigue que los filetes empanados tengan sus características burbujas si se reboza en migas con mucha suavidad.

Postre: la tarta Sacher

El postre es la culminación austriaca de todo menú, y la tarta Sacher es la estrella indiscutible de los dulces vieneses. Su nombre se lo debe al repostero Franz Sacher. Habría sido él quien, trabajando aún como aprendiz para el príncipe Metternich —aunque probablemente fue algo más tarde—, aprendió a remover el chocolate de forma especial para hacerlo cremoso. Para servirlo en casa, nada como preparar este postre de la gastronomía austriaca con un poco de nata montada por encima. ¡Diviértase haciéndolo y que aproveche!

Teilen, bewerten und Feedback
Valorar artículo
Recomendar artículo

Los campos marcados con* son obligatorios.
No se guardarán los datos y direcciones de correo electrónico proporcionados ni se hará uso de ellos.

De
para
Comentarios para la redacción de wien.info

Los campos marcados con* son obligatorios.

Título *