Jean-Paul Vaugoin y el maestro platero Yakup Kurter en el taller de la platería
© Stephan Huger / Jarosinski & Vaugoin

Hecho a mano en Viena

Al entrar en la tienda de la calle Zieglergasse 24 penetra uno en otra época como por un agujero de gusano y se encuentra en la anticuada sala de exhibición de la tradicional platería Jarosinski & Vaugoin. Jean-Paul Vaugoin, heredero en sexta generación, es un señor de aspecto distinguido que recibe a sus clientes con perfectos modales. Recoge con orgullo unos cubiertos barrocos ricamente adornados de la vitrina, bromea sobre una pinza para comer muslos de pollo y nos cuenta la historia de por qué sus antepasados pudieron hacer copias de la famosa Saliera de Benvenuto Cellini (fue con motivo de una visita de la joven reina Isabel II de Inglaterra a Viena). Se mire por donde se mire, aquí todo reluce.

Jean-Paul Vaugoin nos permite echar un vistazo al taller situado en el patio interior de una casa de la época del Biedermeier. Aquí todo tiene el aspecto de hace cien años. Los plateros están sentados ante sus grasientas mesas de madera. Martillean, liman y lijan la plata y luego la pulen, todo ello a mano. El olor a metal y pasta de pulir flota en el aire. Los líquidos químicos para la galvanización burbujean en grandes recipientes. Tras numerosos pasos en el proceso, algunos objetos de plata son enviados hasta las más recónditas casa reales de Arabia o Malasia. Aunque también se crean diseños muy modernos.

Los objetos más preciosos de esta manufactura de plata fundada en 1847 son expuestos por el Sr. Vaugoin en el propio museo. Esta empresa muestra hasta qué punto Viena ha sido siempre una ciudad de inmigrantes: la familia Vaugoin llegó a Viena con Napoleón y aquí se quedó, Yakup Kurter (el maestro platero de la casa) vino de Siria hace 35 años.

Un revolucionario soplador de vidrio

Solo unos pasos más adelante, en el mismo distrito 7, la fábrica de vidrio Glashütte Comploj supone un gran contraste óptico. En una elegante tienda se exponen jarrones, cuencos y bolas sobre pedestales blancos como si fuera una moderna galería de arte. Los objetos de vidrio sorprenden con sus inusuales colores y excepcionales estructuras. Y aún más grande es la sorpresa cuando hace acto de presencia Robert Comploj. Gafas modernas, camiseta negra y pelo desmelenado no es lo que uno se imagina normalmente cuando piensa en un soplador de vidrio. Este joven y simpático vidriero fabrica aquí, en pleno distrito creativo y burgués bohemio, sus propios objetos. Robert Comploj realizó su aprendizaje con maestros de Murano y combina la antigua técnica veneciana con sus propios e innovadores métodos. 

En su taller visitable hace calor, ya que los hornos funcionan sin parar. Aquí Comploj se encuentra en su ambiente. Sopla y da forma al vidrio con mucha sensibilidad, aunque califica su relación con el vidrio de poco convencional. A veces moldea el vidrio con sus propias manos y se arriesga a sufrir alguna que otra quemadura. Sus conocimientos los transmite mediante cursos.

Elegantes zapatos a medida

Por el contrario, el taller del antiguo zapatero de la corte imperial y real Scheer es un lugar repleto de silencio. Los zapateros están plenamente concentrados en su trabajo, sentados en taburetes situados frente a bajas mesas. Entre ellos se encuentra Markus Scheer, que dirige esta empresa de más de 200 años de historia en séptima generación. Su distintivo es una bata de ortopeda que lleva mientras trabaja, una referencia a su formación de maestro zapatero ortopeda y un símbolo de la importancia que le da al correcto ajuste de los zapatos. 

En Scheer, desde la primera toma de medidas hasta terminar el zapato transcurre medio año. Para un par de zapatos a medida son necesarias unas 60 horas de trabajo. El taller se encuentra situado sobre la tradicional tienda; aquí ya se fabricaron zapatos para el emperador Francisco José. Sus hormas están expuestas en la planta baja, al igual que muchos otros modelos históricos. Dedicado exclusivamente a la zapatería al inicio, Scheer produce ahora también bolsos, cinturones y maletas. La exclusiva tienda rezuma historia sin ser anticuada. Y el delicado olor a piel se respira por doquier.

Modernas lámparas de diseño

Al diseñador Garth Roberts le gusta curiosear en los archivos de la tradicional empresa vienesa J. T. Kalmar, cuyas lámparas son muy solicitadas en todo el mundo. Sobre todo las lámparas originales de la época de la asociación cultural austríaca “Werkbund“ gozan de una gran demanda en subastas y tiendas vintage, ya que sus formas se ajustan a la cultura del diseño del siglo XXI. También a Garth Roberts le fascinan los diseños de la Werkbund, hace renacer el modernismo austríaco y lanza al mercado una nueva interpretación de los diseños de la Werkbund en su calidad de jefe creativo de la marca Kalmar Werkstätten. Los resultados presentan un lenguaje moderno de diseño: son minimalistas y funcionales y están hechos con materiales de alta calidad. Los pies filigranos de sus modelos “Fliegenbein” (pata de mosca) y “Hase” (conejo) son característicos de Kalmar. 

¡Ojo! La anual Vienna Design Week en otoño también permite echar una ojeada a las manufacturas y empresas tradicionales de Viena.

Texto: Susanne Kapeller

Jarosinski & Vaugoin

Zieglergasse 24 , 1070 Wien
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Glashütte Comploj Robert Comploj

Westbahnstraße 18, 1070 Wien
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Scheer

Bräunerstraße 4, 1010 Wien
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