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Artesanía vienesa en la Exposición Universal

Talleres que ya presentaron sus trabajos en la Exposición Universal de 1873 siguen hoy en la ciudad. Como en la actualidad, estas empresas colaboraban con los principales diseñadores de su época. Fueron pioneras en el pasado y lo siguen siendo. Gracias a la colaboración con diseñadores contemporáneos, estos talleres combinan la tradición con el presente.

J. & L. Lobmeyr: obras de arte cristalinas

El fabricante de vidrio de cristal J. & L. Lobmeyr fue uno de los participantes más famosos de la Exposición Universal de Viena de 1873, en la que cosechó grandes éxitos. Su fundador, Ludwig Lobmeyr, recibió numerosos galardones por sus diseños e incluso formó parte del jurado. Su empresa llegó incluso a ocuparse de la decoración del pabellón imperial, al que aportó, entre otros elementos, una vajilla real de intrincados grabados y un imponente espejo que aún hoy se puede admirar en su tienda de la Kärtner Straße. La empresa familiar fundada en 1823 es famosa por sus delicados vasos en infinidad de diseños, pero también por sus imponentes y espléndidas lámparas de techo.

Lobmeyr siempre ha cultivado su colaboración con artistas que van desde Theophil Hansen, Adolf Loos y Josef Hoffmann hasta diseñadores actuales como Marco Dessí y Stefan Sagmeister. Las Wiener Werkstätte dieron lugar a clásicos que se siguen reproduciendo en la actualidad, como la icónica serie B de vasos de Josef Hoffmann. Una de las series más antiguas de Lobmeyr es la vajilla n.º 4 de 1856. Se exhibió durante la Exposición Universal en 1873 y ha liderado las ventas desde entonces. La vajilla siempre ha sorprendido por su sencillez. La araña más conocida producida por Lobmeyr es la lámpara Starbust elaborada en 1966 para la Ópera Metropolitana de Nueva York.

Caza de joyas en Köchert

El joyero tradicional vienés A. E. Köchert ya era uno de los primeros de Europa cuando se celebró la Exposición Universal de Viena. Antiguo joyero del emperador de Austria, su histórica firma sigue produciendo una joyería de estilo vienés que se mueve entre lo vanguardista y lo clásico. La obra más famosa del taller de Köchert son las estrellas de Sisi. La emperatriz Isabel poseía 27 diamantes con forma de estrella diseñados y elaborados por el antiguo joyero real e imperial Köchert. Sisi llevaba las estrellas como collar, diadema, colgantes, broches o en el cabello. Este último uso pasó a la historia a través del retrato de la emperatriz que dibujó Franz Xaver Winterhalter. Esta imagen fue responsable de desatar toda una «moda de las estrellas» en Europa. Köchert continúa vendiendo las estrellas de la emperatriz Sisi, una producción que sigue el diseño de las antiguas.

Desde 1873, el año de la Exposición Universal, la empresa familiar fundada en 1814 tiene su sede en un local del Neuer Markt diseñado por el famoso arquitecto autor de la Ringstraße, Theophil Hansen. Hansen no solo fue arquitecto, sino que también se dedicó a diseñar joyería para Köchert. Las diademas Byzantine y Swanenparure, formadas por collar y pendientes, le valieron a Theophil Hansen el primer premio del jurado internacional de la Exposición Universal de Viena en 1873. No obstante, las piezas producidas para la Exposición Universal nunca encontraron comprador debido a su alto precio. En cambio, se dividieron y se usaron para producir nuevas obras.

Como cualquier taller artesanal que se precie, la casa Köchert también colaboró con las Wiener Werkstätte. En la actualidad, además de las piezas históricas de siempre, los orfebres que trabajan en la casa Köchert dan forma a los diseños de diseñadores contemporáneos. El local histórico de Hansen también se ha modernizado, si bien el establecimiento ha conservado el aspecto original de 1873. En el histórico taller del primer piso se siguen produciendo las nobles piezas de orfebrería de siempre. Delante hay un salón que hace las veces de museo y en el que se pueden admirar dibujos y bocetos de joyería originales.

Jarosinski & Vaugoin: una platería de reyes

La tradicional platería Jarosinski & Vaugoin expuso en la Exposición Universal de 1873, y los excelentes trabajos de plata que presentó entonces ya le valieron varias medallas. Hoy, Jean-Paul Vaugoin pertenece a la sexta generación que se encarga de mantener viva esta empresa familiar fundada en 1847. La platería noble se trabaja a mano, y entre sus clientes está incluso la familia real británica, pero también casas más lejanas procedentes de los países árabes o Malasia. La producción de plata se especializa en vajillas y gastronomía de diseño barroco a contemporáneo.

Jarosinski & Vaugoin tiene un catálogo de aproximadamente 200 modelos distintos. También es una de las últimas empresas del mundo que aún elabora su cubertería a mano. Al cabeza de familia, Jean-Paul Vaugoin, no le disgusta en absoluto hablar sobre estas piezas y otras más extravagantes. Y es que prácticamente cada ocasión tiene una cubertería ideal, desde cucharas para pomelos hasta tenedores para ostras y un cubierto de plata específico para sostener muslos de pollo. El taller sigue estando en un histórico local del distrito 7 de Viena. Pero sus trabajos no se centran exclusivamente en piezas históricas, sino que también dan vida a modelos modernos firmados por diseñadores como Thomas Feichtner o Sebastian Menschhorn. Jean-Paul Vaugoin está especialmente orgulloso de una réplica hecha en plata del famoso salero de Benvenuto Cellini (la pieza original es de oro). La réplica se hizo en 1969 como obsequio para la reina Isabel II, que viajó a Viena con motivo de una visita de Estado.

Vídeo con Jean-Paul Vaugoin sobre los troqueles de acero de la platería Jarosinski & Vaugoin

Zapatos a medida de Scheer: una elegancia atemporal

Scheer es una casa famosa por sus zapatos hechos a mano desde 1816. Y no son unos zapatos cualquiera. La empresa fue premiada durante la Exposición Universal de Viena del año 1873, tras lo que tardaría poco en pasar a ser proveedor de la Casa Real e Imperial. En la actualidad, la casa está dirigida por Markus Scheer, que pertenece a la séptima generación. Sus zapatos a medida son tanto para hombre como para mujer y se hacen siguiendo técnicas tradicionales. Este método de fabricación artesanal hace necesarias hasta 60 horas por cada zapato. La zapatería ofrece un servicio de limpieza gratuito y tan profesional que sus clientes llegan a enviar su calzado incluso desde Japón. El evocador establecimiento histórico aún conserva las molduras del emperador Francisco José y de otros clientes distinguidos.

J. & L. Lobmeyr

Kärntner Straße 26
1010 Vienna

A.E. Köchert

Neuer Markt 15
1010 Vienna

Jarosinski & Vaugoin

Zieglergasse 24
1070 Vienna

Scheer

Bräunerstraße 4
1010 Vienna
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